Densidad y absorción acústica: lo que conviene saber
Cuando se elige un absorbente, la densidad suele ser el primer dato que se compara. Pero más densidad no siempre significa más absorción: depende del tipo de material, y hay otros datos que pesan más.
En lanas minerales, importa la resistividad al flujo
En la lana de vidrio y la lana de roca, la densidad influye, pero solo dentro de ciertos rangos. El parámetro que mejor explica su comportamiento es la resistividad al flujo de aire: cuánto le cuesta al aire atravesar el material.
Muy baja: el sonido pasa casi sin perder energía.
Demasiado alta: el material se comporta como una superficie rígida y refleja.
Intermedia: se logra la mejor absorción.
Dos lanas con la misma densidad pueden absorber distinto si su estructura interna es diferente.
En espumas, la densidad dice poco
Los paneles de goma espuma que se venden en la Argentina son de poliuretano de celda abierta, con densidades de 16 a 32 kg/m³ (el color no guarda relación con la densidad). La espuma de melamina, con apenas unos 10 kg/m³, absorbe más que muchas espumas de poliuretano más pesadas.
La densidad y el tratamiento contra el fuego definen sobre todo el precio: a mayor densidad, más caro, y con retardante de llama, más todavía.
Las líneas económicas suelen estar por debajo de 20 kg/m³. Algunos fabricantes no informan la densidad y usan nombres como Basic, Economy o Pro.
La densidad solo permite comparar si hay curvas de absorción de ensayos en cámara reverberante. Sin ese dato, no hay forma de saber qué diferencia real hay.
Desde la experiencia
En muchos pliegos se exige solamente “lana de tal densidad”, como si ese dato garantizara el resultado. Casi nunca aparece un requisito realmente técnico como la resistividad al flujo de aire. La densidad es un dato fácil de entender, pero por sí sola no alcanza para tomar decisiones acústicas.
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