Ruido continuo
Nivel estable, sin interrupciones. Lo generan ventiladores, bombas y equipos de proceso que funcionan siempre igual.
Cómo se mide: alcanzan unos minutos de medición. Si se escuchan tonos o graves, se agrega un análisis de frecuencias.
No todos los ruidos molestan igual ni se miden igual. Reconocer qué tipo de ruido tenés es el primer paso para medirlo bien y elegir una solución que realmente funcione.
Define qué parámetros medir, con qué instrumento y durante cuánto tiempo.
Explica por qué un ruido puede molestar mucho aunque su nivel no parezca alto.
Orienta la solución: no se trata igual un golpe que un zumbido o un ruido grave.
Nivel estable, sin interrupciones. Lo generan ventiladores, bombas y equipos de proceso que funcionan siempre igual.
Cómo se mide: alcanzan unos minutos de medición. Si se escuchan tonos o graves, se agrega un análisis de frecuencias.
El nivel sube y baja: máquinas que trabajan por ciclos, o eventos aislados como el paso de un camión o un avión.
Cómo se mide: cada ciclo se mide como un ruido continuo y se registra su duración. Para eventos aislados se usa el nivel de exposición sonora (SEL) y el nivel máximo, promediando varios eventos.
Breve y abrupto: golpes, prensas, troqueladoras, martinetes o explosiones. Por su efecto sorpresa, molesta más de lo que indica su nivel.
Cómo se mide: se compara la respuesta rápida con la lenta del instrumento y se registra cuántos impulsos hay por minuto, hora o jornada.
Un tono que sobresale del resto: zumbidos o silbidos de motores, reductores, ventiladores, bombas o flujos pulsantes de aire y gases.
Cómo se mide: con análisis de frecuencias, comparando el nivel del tono con el de las bandas vecinas, y registrando cuánto dura.
Energía concentrada en los graves, entre 8 y 100 Hz: grandes motores diésel, grupos electrógenos, plantas de energía y equipos de climatización. Viaja lejos y cuesta atenuarlo.
Cómo se mide: se analiza el espectro y se lo compara con el umbral de audición. Una gran diferencia entre los niveles ponderados C y A es un primer indicio del problema.
Los ruidos impulsivos, tonales y de baja frecuencia suelen molestar más de lo que indica una medición simple del nivel sonoro. Por eso las normas de evaluación aplican correcciones cuando aparecen.
Las bajas frecuencias pierden poca energía en el aire y atraviesan paredes y cerramientos con más facilidad. Atenuarlas exige soluciones con más masa o diseño específico.
Sí. Un compresor, por ejemplo, puede producir un ruido continuo con tonos y, en el arranque, golpes. Identificar cada componente es parte del diagnóstico.
¿No sabés qué tipo de ruido tenés? Contanos cómo es y cuándo ocurre, y te decimos cómo medirlo.
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